Algunos fármacos anabólicos de eficacia comprobada, mejoran el apetito y aumentan el peso,
pero este resultado se busca como compensación.
Lo que intento iluminar es la idea de emplear la dieta con fines antidepresivos sin dejar de lado a los
fármacos, los anabólicos o la psicoterapia.
El porqué no es común de pensar esto está relacionado con el reduccionismo de la práctica
clínica, con el prestigio y la gran expectativa de los psicofármacos que configuran una
respuesta formal seria, poco cuestionable.
No hay motivo académico o científico para descartar el empleo de la alimentación con sentido
terapéutico para el caso de la depresión mental.
Alimentos energéticos como los empleados por deportistas para mejorar el rendimiento a corto
plazo en una competencia pueden ser intentados en la dieta de pacientes deprimidos leves o
moderados para mejorar el confort corporal, la capacidad muscular y mental, en resúmen: el
bienestar día a día del paciente con depresión.
Según mi experiencia clínica es posible hasta movilizar de la cama a los abatidos.
La acción que imprime la energía aportada por una dieta inteligente y científica elude
mecanismos biológicos y psicológicos cuando estos trabajan a favor de la depresión.
El paciente se movilizará más y sin ansiogénesis ni elevación del
estrés.
Los alimentos deseables o modelos de dieta serán tratados en otro artículo.
Dr.
Héctor H. Zorrilla
Especialista en psiquiatría
MN 51814
Buenos Aires, Argentina
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